Y así, de repente me da por
querer regresar a casa, a esa casa donde nunca tuve que pedir nada, donde me
alojaste seguro y tranquilo, donde a lo lejos escuchaba tu voz, así de bella
era, como la música suave que ponías para mí, donde me hablabas quedito pensando
que dormía, pero casi siempre estaba escuchando ese mundo que a lo lejos me
decía que ya pronto formaría parte de él, de la vorágine de ruido, donde se
hablaba, se trabajaba, se bailaba, se reía, se caminaba, se sufría, aunque yo amaba
seguir en mi casa, en mi hogar, donde tu latido, tu respiración me alimentaban,
donde yo estaba solo y a la vez estaba contigo, tú me cuidabas, me procurabas,
sin que eso significara que fuera un niño torpe, flojo o inseguro, simplemente
estaba impedido de la luz, del aire, del sol, eso no lo conocía, sabía, por tus
palabras, que había un mar, un cielo, un arcoíris, un atardecer, montañas,
bosques, ríos, animales y quien sabe que mas, también sabía, por tus rezos, que
había un ser supremo, un algo, un ser omnipresente que también a lo lejos me
decía, todo estará bien, no temas, estas seguro, estas a salvo, tiempo al
tiempo, no desesperes, pronto saldrás de esta casa y el sol veras, la sensación
del aire fresco rozara tu cara al andar en una bicicleta, la sonrisa cálida de
tus amigos gozarás, el gesto amable de tu padre podrás ver, tu mamá aquí presente
te abrazará y te dirá que te ama, sentirás su amor, pronto muy pronto saldrás,
y así los días pasaban y yo seguía ahí dentro, en mi casa, mi hogar, la voz del que tu llamabas Dios, al que le
implorabas que todo estuviera bien, seguía presente como hasta hoy, seguía dándome
esperanza al igual que a ti, solo que por alguna razón, tu no escuchabas su
voz, tan firme, tan segura, tan amable, esa voz retumbaba en toda mi casa, la
cual por pequeña que pareciera, por estrecha que estuviera, era mía, solo mía,
como extraño estar ahí, en mi casa, oyéndote reír, llorar, hablarme así quedito
diciendo pronto saldrás, ahora que estoy fuera, quisiera regresar, como amé ese
lugar, tú le llamabas vientre, yo siempre le llamé, hogar.
Mauro Pavón
Dedicado a mi madre, gracias por tu amor, gracias por ser como eres, gracias por la vida, gracias por todo, gracias mamá
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